22 de Julio. Diario de un correrdor

22 de JulioQuerido diario, hoy es 22 de Julio, llevamos ya un mes de agotador verano, este verano que no perdona ni un grado de temperatura, que nos va asfixiando poco a poco, haciéndonos sudar como nunca, pero bueno que queríamos en verano.

Pero no es eso de lo que yo venía a hablar hoy día 22 de Julio, sino de la educación, o más bien debería decir de la ausencia de ella a veces.

Si yo entiendo que correr es muy muy duro, que a veces vas tan cansado, pero tan cansado, que casi no ves ni lo que tienes delante,  y tan delante lo tienes, que no ves ni al corredor que viene corriendo hacia ti.

Y eso ha sido lo que me ha pasado hoy, que inocente de mi, he salido a correr, cierto es que hacía calor, la temperatura andaba por encima de lo normal, y yo iba a mi ritmo normal, es decir despacito, para poder pasar el calor de la mejor manera posible.

Corriendo por el monte, entre pinares, pensando en el momento en que saldría a cielo descubierto, a recibir los rayos de mi amigo Lorenzo, a empezar a sudar, pero de repente he observado a unas personas paseando, iban tranquilos con un perrito, y yo poniendo mi mejor cara, esa de no cansado, de no sudor, de que aunque caigan gotas de mi pelo hasta el suelo, voy fresco fresquísimo, les digo unas palabras mágicas, “buenas tardes” otras veces “hola”, y mi sorpresa es increíblemente mayúscula, cuando me responden, “vaya”, pienso, “hoy hemos empezado bien el día”.

22 de Julio

Me voy animando, no para aumentar mi ritmo de carrera, que el calor no permite más velocidad, sino para seguir saludando gente, veo otro paseante, y me acerco hacia el, con otra radiante sonrisa, y también le saludo, y cosa increíble, va y me responde, los porcentajes de hoy, están por encima de la media, al 100%.

De repente veo a lo lejos a dos corredores, como decía anteriormente hace calor, van sin camiseta, sufriendo los rigores del verano, pero yo de nuevo pongo mi mejor sonrisa, mi cara de alegría, de estarlo pasando bien, me acerco hacia ellos y digo “Buenas”, el silencio en el monte se podía cortar con un cuchillo, mi desilusión era equiparable al calor que hacía, ¿porque nadie me respondía?, empece a imaginar que igual producto del calor, los otros corredores habían pensado que yo era un espejismo, esa sonrisa con ese calor no podía ser cierta. Quiero pensar que eso fue la razón de no responder mi saludo, aunque me quedé con la duda de simular un desmayo, para comprobar si me hubieran ayudado, o simplemente hubieran pasado por encima de mi pisándome simulando no verme.

Pero no todo estaba perdido, seguí corriendo y otros dos paseantes que vi si me devolvieron el saludo.

Si yo se que la ciudad está llena de gente, que todos llevamos prisa, que nadie quiere saludar a nadie, que todo aquel con el que nos cruzamos, simulamos no conocerle, preferimos mirar para otro lado, pero en medio del monte, donde nos cruzamos unos pocos, algunos corriendo, otros en bici, otros andando, resulta extraño no saludarse, más el ignorar al que te saluda, no se, quiero seguir pensando que el cansancio es tal que impide hasta el saludo, ya que no tiene fuerzas ni para hablar.

mye (276 Posts)


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2 comentarios:

  1. Es una epidemia, parece…

    Llevo unas semanas en las que, de unas partes de la geografía u de otras, me llega el mismo tipo de post.

    ¿Qué problema tienen algunos corredores con “comportarse” precisamente como tales? ¿No se supone que correr nos hace solidarios, empáticos y mil cosas más? ¿Por qué últimamente está surgiendo ese nuevo perfil de runner antipático o “me-creo-mejor-que-tu-y-no-te-saludo”?

    En fin… Si te cruzas conmigo, saludo seguro.

    Un abrazo

    • Me alegra saber que por lo menos un saludo tendré seguro, sin necesidad de simular un desmayo.
      Si es una pena, pero hay gente que solo va concentrada en su reloj, en sus tiempos, en sus marca, y olvida el disfrutar, conocer gente, olvida la liberación del correr.
      De nuevo gracias por ese saludo seguro, y un abrazo ;)

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