El tiovivo

TiovivoHay días que te levantas, y madrugas como es habitual, pero la diferencia es que no es para ir a trabajar, si no para ir a correr, y no para ir a la feria a montar en el tiovivo, y como cada día es diferente, hoy, bueno en este caso el domingo ya muy pasado, decides hacer una ruta cercana a casa, y lo más cercano a casa que tenemos es el pequeño monte de ahí al lado.

Pero pequeñas son las cosas dependiendo del ojo o el punto de vista con el que las contemplemos, ya que un monte será todo lo pequeño que nosotros queramos, ya que igual que podemos hacer una montaña de cualquier granito de arena, podremos hacer un monte todo lo grande o pequeño que queramos a partir de un Cerro.

tiovivoEntonces decides que este domingo tu Cerro va a ser un gran monte, así que empiezas a dar vueltas y más vueltas, al mismo cerro, lo subes por un lado, lo bajas por el otro, lo rodeas, lo vuelves a rodear, y al final te queda la impresión de que aún después de todo lo que has subido y bajado, seguro que hay puntos del mismo por los que no has pasado que podías haber cruzado, y ni siquiera has pisado.

Bueno el caso es que ese domingo me levante temprano, y empecé a rodear el Cerro del Castillo, para antes de terminar de rodearlo, ya empezar a subirlo, y a partir de este momento fue un continuo sube y baja por el mismo, carrera arriba, carrera abajo, y al final de tanta carrera, conseguí atrapar un bonito amanecer, ya que no todo es correr, a veces es mejor pillar una buena vista, un buen paisaje, o simplemente algo que nos alegre el madrugón y haga más llevadero los kilómetros.

tiovivoPero después del amanecer continuamos con el subir y bajar, con las vueltas y más vueltas al Cerro del Castillo, con la carrera tiovivo del fin de semana, vuelta tras vuelta,resulta curioso como un cerro que a veces parece pequeño, simple, lo convertimos con un poco de esperanza en una montaña de 700 mts de desnivel positivo.

Si es que a veces solo tenemos que echarle imaginación a la vida, y fabricarnos nosotros mismos nuestras montañas, igual que fabricamos nuestros sueños. Y al terminar de correr, volveremos a casa con la cara iluminada, como la del niño que baja sonriente del tiovivo en la feria. Hay momentos en los que para sonreír no se necesita más que un pequeño paseo, y esta vez sin comprar la ficha del viaje en el tiovivo.

Y como no puede ser de otra manera, os dejo el pequeño track del día.

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mye (272 Posts)


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